Para qué sirve de verdad
Un facsímil es la prueba completa: la cantidad de preguntas y el tiempo de la prueba real. Y lo que entrena no es tanto el contenido —eso lo entrenan los ejercicios— sino tres cosas que los ejercicios sueltos no pueden entrenar:
- Aguantar el tiempo. Responder bien la pregunta 60 con el cansancio encima es una habilidad distinta de responder bien la pregunta 6.
- Decidir cuándo saltar. En una prueba cronometrada, insistir tres minutos en una pregunta te puede costar dos que sabías.
- Descubrir tus huecos reales, no los que crees tener.
Cómo rendirlo
- De una sentada y con el cronómetro corriendo. Pausarlo para buscar algo convierte el facsímil en una guía de estudio, que es otra cosa —útil, pero no mide nada.
- Sin apuntes ni calculadora. La PAES no permite calculadora en ninguna prueba, tampoco en las de matemática: si practicas con ella, entrenas un ritmo que el día real no vas a tener.
- Responde todas. En la PAES no se descuenta por respuesta incorrecta, así que dejar una en blanco solo te quita la posibilidad de acertarla.
- Marca las dudosas en vez de quedarte pegado. Pasa, avanza y vuelve si sobra tiempo.
La parte que casi todos se saltan
Terminar y mirar el puntaje es desperdiciar el 80% del ejercicio. La revisión es donde está el aprendizaje, y conviene hacerla pregunta por pregunta separando tres casos:
- La fallaste y no sabías el contenido. Es el caso bueno: sabes exactamente qué estudiar. Anótalo y ve al temario a ubicar de qué unidad es.
- La fallaste sabiendo el contenido. Acá está lo caro. Fue apuro, lectura apresurada del enunciado o una alternativa que te tendió una trampa. Estos errores se repiten si no los nombras.
- La acertaste sin estar seguro. Cuenta como error para efectos de estudio: en la prueba real esa moneda puede caer del otro lado.
Por eso en los facsímiles de preu.cl cada alternativa incorrecta explica qué error concreto la hace atractiva, no solo dice «es incorrecta». Saber por qué casi caíste vale más que saber cuál era la buena.
Con qué frecuencia
Un facsímil a la semana por prueba es bastante; más que eso y no te queda tiempo para corregir lo que el facsímil te mostró, que es el punto. Entre uno y otro conviene trabajar los huecos con ensayos cortos por eje.
Y algo que ayuda: repetir el mismo facsímil a los pocos días infla tu puntaje sin enseñarte nada, porque estás recordando respuestas. Por eso hay dos formas distintas de cada prueba.
Una advertencia honesta
Ningún facsímil —ni el nuestro ni el de nadie— trae las preguntas de la prueba que vas a rendir. Quien te ofrezca eso te está mintiendo. Un facsímil imita la forma de la prueba con preguntas propias; puedes leer exactamente cómo se construyen las nuestras en Contenido original.